Ir al contenido principal

misterio al arte en NY/elnorte.com/theNYT


Envuelve el misterio al arte en NY


PORTADA. Se rezaga monitoreo de arte tratado más como mercancía /fuente original THE NEW YORK TIMES, tomado del suplemento que aparece en EL NORTE 

Robin Pogrebin y Kevin Flynn

(2 febrero 2013).- Cuando algunos de los individuos más adinerados del mundo se reúnan para la brillante temporada neoyorquina de subastas esta primavera, gastarán cientos de millones de dólares en un mercado del arte que permite las transacciones opacas y cuenta con escaso monitoreo externo.

En las principales subastas, el precio de salida anunciado para una pieza suele ser imaginario, un número decretado por el subastador para impulsar las ofertas.


Una práctica conocida como garantías por un tercero puede llevar a postores a enfrentarse con alguien que, al aceptar pagar por una obra un monto previamente acordado, recibe la promesa de una tajada de cualquier cantidad que supere dicho monto.

Y, a lo largo del año, las galerías ignoran con toda impunidad una ley promulgada hace 42 años que las obliga a dar a conocer sus precios.

Se estiman en 8 mil millones de dólares las ventas anuales de arte en galerías o subastas neoyorquinas. Muchos integrantes del mundo del arte insisten en que no es necesario un escrutinio adicional en un mercado que suscita pocas quejas de consumidores y es vital para la economía local. Sin embargo, otros veteranos del negocio replican que el monitoreo no ha seguido el ritmo del creciente tratamiento de las obras de arte como mercancías.

Algunos legisladores del Estado de Nueva York tienen dos décadas de buscar frenar las pujas ficticias, una práctica algo teatral del mercado del arte en la que martilleros inician una venta fingiendo registrar ofertas en la sala.

"Ha llegado la hora de abandonar esta ficción de que existen postores reales", afirmó el galerista David Nash.

Algunos también alegan que, dados los montos y el número de compradores con fortuna recién adquirida involucrados, son necesarias reglas más estrictas.

Los funcionarios de las subastas indican que la mayoría de las críticas de sus prácticas procede de dueños de galerías, sus rivales en materia de ventas, que ellos alegan operan sin supervisión. "Los comerciantes no son regulados en lo más mínimo", señaló Patricia G. Hambrecht, directora de desarrollo de actividad de la subastadora Phillips.

Algunas percepciones del mercado como un juego "arreglado" se derivan de demandas recientes en contra de galerías, entre ellas tres entabladas por coleccionistas que acusaron de fraude a la ahora desaparecida Knoedler & Company.

Tal vez no exista mejor ilustración del liberalismo del mercado de arte que la forma en que las galerías ignoran la ley neoyorquina de "transparencia de precios". Indica que las piezas en venta deben estar acompañadas por una etiqueta de precio perfectamente visible. Ninguna de 10 galerías visitadas de forma aleatoria en enero señalaba sus precios, aunque algunas de tamaño menor sí produjeron listados de precios al solicitarlos.

Los comerciantes alegan que colocar precios a obras valiosas en una galería abierta crea preocupaciones de seguridad y perturba la estética de una exposición al convertir las obras de arte en mercancías. "Es algo que nos parece de mal gusto", confirmó Richard L. Feigen, veterano comerciante de arte.

En opinión de los expertos, las galerías a menudo eligen a quién venderán y favorecen a los buenos clientes, particularmente a aquellos cuya pertenencia de una pieza realzará el prestigio de su creador en el mercado.

Sin embargo, al preguntarles a los comerciantes qué aspecto del mercado del arte requiere mayor vigilancia, muchos mencionan las garantías de un tercero.

En el 2010, Christie's recurrió a esta práctica para vender la obra de Picasso "Desnudo, hojas verdes y busto" tras encontrar a un tercero dispuesto a pagar una garantía no revelada a cambio de un porcentaje de cualquier cantidad que rebasara ese precio. Cuando el lienzo, con estimado de valor bajo de 70 millones de dólares, se vendió en 106.5 millones (en ese entonces el mayor precio alguna vez alcanzado por una obra en subasta), el garante presuntamente se llevó una cuantiosa suma.

Los detractores alegan que los garantes gozan de un interés velado en el desenlace de la venta, además de una ventaja implícita respecto a otros postores porque un comprador interesado en la obra podría terminar compitiendo con alguien sólo deseoso de sobrepujar para incrementar su propia tajada.

En Christie's y Phillips, ambas subastadoras grandes, aunque un garante en última instancia se quede con la obra, de todas formas pagará menos por ella que los demás. Por ejemplo, si un garante se compromete a pagar 10 millones de dólares y su oferta de 12 millones resulta ser la ganadora, no pagará la suma completa porque, como quiera, recibirá el porcentaje de cualquier suma superior a dicha cantidad de 10 millones de dólares. Eso significa que los precios registrados en subastas, principal medición de valor empleada por la industria, no siempre resultan precisos.

"Si el precio no es el precio porque el garante ha comprado la obra y obtenido un descuento, ya no hay ninguna transparencia en el mercado", resumió Michael Moses, profesor universitario retirado de Nueva York cuya compañía, Beautiful Asset Advisors, rastrea el mercado del arte.

En 1991, cuando fungía como legislador del Estado de Nueva York, Richard L. Brodsky promovió un proyecto de ley destinado a vetar las pujas ficticias. La dependencia neoyorquina de Asuntos del Consumidor lo respaldó, al indicar que la práctica puede "inflar" los precios al darles la impresión engañosa a "postores no enterados de la situación, de que compiten con otros compradores potenciales".

Pero los martilleros replican que éstas son necesarias para mantener secreta la reserva (el monto mínimo confidencial que el vendedor ha acordado aceptar) y proteger a éste. Sin ellas, alegan, las ofertas podrían terminar iniciando en la reserva, puesto que se trata del mínimo que el vendedor aceptará, dando así a entender el valor de ésta.

Christie's y Sotheby's contrataron a Stanley Fink, poderoso ex Presidente de la Asamblea, para que cabildee en su nombre, y la propuesta de ley aún no ha sido aprobada. Sin embargo, Daniel L. Squadron, de Manhattan, su más reciente promotor en el Senado, no ha perdido esperanzas de que la ley sea ratificada. "La necesidad de confiar en la credibilidad de una subasta", opinó, "es tan imperiosa hoy como hace 20 años".

Comentarios

Entradas populares de este blog

referencias 2021

 

GRITA / Tocada para violín fugaz / julio2008

tocada para violín fugaz. En una cena familiar, una tía que cursa una mestría en una universidad privada de aquí de Monterrey, fue la primera que me expuso el caso del violinista en el metro . Ella y el resto de sus compañeros de clase entraron en una discusión con su maestro. Él dijo que pensaba que el arte era para unos pocos, y el resto del grupo incluida mi tía pensaban lo contrario. Para respaldar su teoría el maestro expuso el caso de un reciente 'experimento' realizado en estados unidos donde pusieron a tocar a uno de los mejores violinistas, y nadie se detuvo a escucharlo probando así que la humanidad a tocado fondo. No recuerdo bien que respondí, cuando me preguntaba que opinaba del caso. El maestro debió de haberse referido al arte en particular, dije, a ese de catálogos, de museos, subastas y ferias de arte, y no se referia a las artes en general. No es que defendiera al maestro desconocido para mi, o que pensara como él que el arte no es para todos. Pero si el maes...