“cuando me muera y me tengan que enterrar,
quiero que sea con dulces y no con piedras”
Mátenme porque me muero. 1988.Caifanes.
Caminaba por el centro de esta ciudad de Monterrey cuando interrumpí la conversación de dos adolescentes no mayores de 15 años. Decía uno “sí sí, ya sé, ya sé, a Fulano le pagaron 1,500 pesos por matar a …” y no termino la frase porque yo aparecí dando vuelta en la esquina. Pensaron que estaban solos, pensaron como otros que estar de noche por las calles de esta ciudad es estar solo. Yo no me detuve en mi caminar, continué hasta llegar a casa. ¿Qué hacía yo a la edad de esos asesinos adolescentes? No sabría decirlo con exactitud, tal vez jugando videojuegos en algún mall. Sin duda algo más aburrido que andar matando gente. Me sorprendió la edad de los asesinos, y lo barato de la tarifa por matar. Una pregunta que se me vino a la mente es ¿si esto es un problema cómo puede resolverse?
Replanteo mejor la pregunta ¿si eso que yo atestigüé es un problema nuestro cómo puedo yo imaginar o proponer una solución?
Para comenzar a resolver los problemas actuales de esta ciudad, los menos indicados son el ejercito, la policía, o el gobierno.¿Qué hacen los padres y madres de esos chamacos asesinos? ¿Saben que sus hijos son asesinos a sueldo o están ocupados en algo importante?¿ En la escuela los maestros podrán evitar que caigan en la vida de las balas, están los maestros ocupados peleando su plaza? ¿Será a caso que las chamacos asesinos solamente son ignorantes pero no malas personas?
A mi se me hace muy barata la tarifa por asesinato, pero ¿para los chamacos asesinos 1,500 pesos es mucho dinero? ¿será que es su segundo empleo? Mientras escribo esto imagino yo que en este caso la baja tarifa por asesinato va de la mano de la edad y la inexperiencia del ejecutante y la víctima. Encarcelarlos a ellos no es una solución, más bien complica el asunto, aún detenidos siguen parte de la sociedad. Ojala tuviera yo los guevos para haberme detenido en ese instante, no para confrontarlos, ni para darles un sermón de moralidad o civismo. Simplemente sería enriquecedor , pero increíblemente enriquecedor saber que pasa por sus cabezas y sus corazones. ¿Quieren emociones fuertes, dinero fácil, fama, resultados inmediatos, no tener la vida jodida de sus padres, desahogarse de sus frustraciones? Porque yo no puedo juzgarlos, ni culparlos, ni ayudarlos, si antes no los conozco. No sé bien como soy yo, más difícil conocer a otros.
Vino a mi mente el caso de las recientes muertes ligadas a los alumnos de las universidades de la ciudad y como su reacción o solución(su mensaje) fue la más primitiva, la más ciega, la más ignorante, la más temerosa: cerrarse. Casí al mismo tiempo, el alcalde del municipio más adinerado de este estado dice “voy a blindar este municipio”,mensaje de que solamente con dinero puedes tener la oportunidad de sobrevivir en esta ciudad.
Cerrarse parece ser lo único que pueden imaginar o proponer los habitantes de Monterrey.
Tal vez los chamacos asesinos quieren dinero para la seguridad para su familia. Para saberlo primero tendría (tendré) que abrirme. Ismael Merla

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