GRITA- Caminatas pánicas
enero, miércoles 25, aproximadamente ocho de la noche, venía caminando por la calle de matamoros en dirección al oriente (dtmty). estaba enfrascado en una racha de canciones con letras positivas, en el peor de los casos románticas, aunque la mayoría pop, ingles o español. a pocos pasos de llegar a la esquina de la calle 20 de noviembre, justo en el momento que terminaba la frase “- y que tu blusa atora sentimientos que perduran” un automóvil neon azul golpea a un auto blanco cuando este último no se detuvo como le dictaba la señal. automóviles destrozados, heridos, gritos, shock colectivo entre los vecinos y mirones, virutas de cristal en el suelo, sangre en los rostros, gasolina desparramada en el pavimento. no sé a qué atribuirlo, pudo ser que segundos antes de el impacto, ante lo inevitable, mi cerebro apago mis oídos, porque ví el impacto de muy cerca pero no escuche nada. En lugar de mirar el accidente como el resto de las personas presentes, un señor de barba y cabello blanco me miraba a mi. yo mejor seguí mi camino.
mientras continué mi camino, este accidente hizo que recordara dos momentos de la secundaria que involucran a dos chicas. yolanda era morena, cabello lacio y casi de mi estatura, de buena pierna; la otra se llamaba viridiana, chaparra de ojos claros verdes, tez clara pelo rubio ondulado. a mi no me atraía mucho yolanda, me gustaba la chaparra, pero no atrevía a tirarle la onda directamente, se enteró por que unos amigos le platicaron. el primer beso lo tuvo que dar ella, no porque me estuviera dando a desear, se adelanto porque se le estaba haciendo tarde para llegar a su casa. no recuerdo cuanto duramos o porque dejar de ‘andar’, y no me interesa averiguarlo. otra ocasión día camino a la secundaria, yolanda iba haciendo muchas preguntas, y llevaba aretes y llevaba la falda muy corta. yo me puse nervioso por deduje sus intenciones, muy tarde porque a mitad del camino, muy cerca de la iglesia de san judas, se detuvo, me miró de frente y me dijo –“es que tu me gustas” . no recuerdo que le dije, no quiero recordarlo, pero nunca nos besamos.
faltan dos calles para que llegue a mi casa, y el agotamiento hace que deje de recordar esos sucesos. qué me veía el señor de barba y cabellera blanca?
caminar por el centro, cantar canciones cursis en voz alta y una colisión de automóviles que termina con los tripulantes gritando de pánico o llenos de sangre, me ubicaron de manera inmediata en la secundaria, e intentaba darle sentido a esto cuando recordé el nombre del señor que me miraba, era alejandro jodorowsky. desde ese día mis sueños terminan con la voz en off de jodorowsky diciendo en varios idiomas ‘la pelea es contigo mismo’. esto que les conté pasó en la última semana de enero, el peor mes que he tenido en toda mi vida, enero 2006 de mierda.
Ismael Merla / Enero 2006
enero, miércoles 25, aproximadamente ocho de la noche, venía caminando por la calle de matamoros en dirección al oriente (dtmty). estaba enfrascado en una racha de canciones con letras positivas, en el peor de los casos románticas, aunque la mayoría pop, ingles o español. a pocos pasos de llegar a la esquina de la calle 20 de noviembre, justo en el momento que terminaba la frase “- y que tu blusa atora sentimientos que perduran” un automóvil neon azul golpea a un auto blanco cuando este último no se detuvo como le dictaba la señal. automóviles destrozados, heridos, gritos, shock colectivo entre los vecinos y mirones, virutas de cristal en el suelo, sangre en los rostros, gasolina desparramada en el pavimento. no sé a qué atribuirlo, pudo ser que segundos antes de el impacto, ante lo inevitable, mi cerebro apago mis oídos, porque ví el impacto de muy cerca pero no escuche nada. En lugar de mirar el accidente como el resto de las personas presentes, un señor de barba y cabello blanco me miraba a mi. yo mejor seguí mi camino.
mientras continué mi camino, este accidente hizo que recordara dos momentos de la secundaria que involucran a dos chicas. yolanda era morena, cabello lacio y casi de mi estatura, de buena pierna; la otra se llamaba viridiana, chaparra de ojos claros verdes, tez clara pelo rubio ondulado. a mi no me atraía mucho yolanda, me gustaba la chaparra, pero no atrevía a tirarle la onda directamente, se enteró por que unos amigos le platicaron. el primer beso lo tuvo que dar ella, no porque me estuviera dando a desear, se adelanto porque se le estaba haciendo tarde para llegar a su casa. no recuerdo cuanto duramos o porque dejar de ‘andar’, y no me interesa averiguarlo. otra ocasión día camino a la secundaria, yolanda iba haciendo muchas preguntas, y llevaba aretes y llevaba la falda muy corta. yo me puse nervioso por deduje sus intenciones, muy tarde porque a mitad del camino, muy cerca de la iglesia de san judas, se detuvo, me miró de frente y me dijo –“es que tu me gustas” . no recuerdo que le dije, no quiero recordarlo, pero nunca nos besamos.
faltan dos calles para que llegue a mi casa, y el agotamiento hace que deje de recordar esos sucesos. qué me veía el señor de barba y cabellera blanca?
caminar por el centro, cantar canciones cursis en voz alta y una colisión de automóviles que termina con los tripulantes gritando de pánico o llenos de sangre, me ubicaron de manera inmediata en la secundaria, e intentaba darle sentido a esto cuando recordé el nombre del señor que me miraba, era alejandro jodorowsky. desde ese día mis sueños terminan con la voz en off de jodorowsky diciendo en varios idiomas ‘la pelea es contigo mismo’. esto que les conté pasó en la última semana de enero, el peor mes que he tenido en toda mi vida, enero 2006 de mierda.
Ismael Merla / Enero 2006
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